Arturo y su miedo

Enviado por ENAE, el 10/11/2010 - 01:00

Antonio Ángel Pérez Ballester es profesor del Máster en Dirección de Personal y Recursos Humanos de ENAE Business School y socio-director de INFLUYE, Desarrollo-Coaching.
Antonio Damasio es considerado el sabio de la inteligencia emocional. Este neurocientífico ha revolucionado las emociones al conectarlas con los razonamientos. Damasio mantiene que tradicionalmente hombres y mujeres hemos cultivado emociones distintas; nosotros las de la agresividad, porque hemos tenido que salir a luchar y a cazar; ellas en la caverna, cultivaban la ternura, la compasión y la empatía. La distancia ha sido enorme en la forma de expresarlas, hasta el punto, que si una mujer manifestaba un deseo sexual se le consideraba furcia, mientras si nosotros llorábamos en público, se nos atribuía homosexualidad o debilidad manifiesta. Damasio aboga por reequilibrar las emociones y evitar separarlas por géneros, ya que hombres y mujeres tenemos las mismas, aunque su exteriorización haya sido tradicionalmente distinta.

Arturo Pérez Reverte dixit:

Por cierto, que no se me olvide. Vi llorar a Moratinos. Ni para irse tuvo huevos. (…) No se es menos hombre por llorar (…) Se es un mierda cuando uno demuestra públicamente que no sabe irse. A la política y a los ministerios se va llorado de casa. Luego Moratinos, gimoteando en público, se fue como un perfecto mierda.

Esta exhibición impúdica de pensamientos y determinados sentimientos dan mucho juego, Sr. Pérez Reverte. Usted juzga que llora porque abandona el cargo. ¿Está seguro?

Relaciona el llorar con ausencia de entereza, menoscabo genital y desprestigio masculino. ¿En que experiencias se basa?

Afirma que para ir a trabajar debes dejarte las emociones en casa, y que manifestarlas constituye debilidad, sin darse cuenta que usted, está haciendo otro tanto al manifestar en público su emoción: la ira. A esto se le llama confusión emocional.

Ridiculizar el llanto de una persona, evidencia ausencia de compasión, además de negarle al otro, su condición de ser humano.

Somos seres incompletos si no manifestamos por igual la ira, y el llanto, la angustia y la alegría; si actuamos poniendo etiqueta de género a la emoción, si no hacemos nada por comprender emocionalmente al otro (en esto consiste la empatía). Todo esto puede convertirnos en disminuidos emocionales.

Estoy convencido que usted ha llorado frente a la injusticia, la crueldad y el horror de la guerra. Hoy quizá crea que tiene callos en el alma que le hacen actuar de esta manera, y no entender unas lágrimas que pueden deberse a múltiples causas: al dolor de abandonar una responsabilidad, al agradecimiento por las palabras sinceras de un amigo, a la sensación de abandono o no reconocimiento por parte de quien le nombró… o simplemente al momento, como muchos de nosotros nos emocionamos por circunstancias externas y ambientes propicios. Desde luego, yo no lo sé.

Según Carl G. Jung, lo que rechazamos en los demás es lo que no aceptamos en nosotros. Puede ser que usted, tenga miedo a expresar este sentimiento concreto, y miedo a que los demás se rían como usted hace del Sr. Moratinos; miedo a lo que pueda descubrir de sí mismo y se niegue a aceptarlo, o que desde niño le hicieran ver que nosotros no lloramos y nos recriminaban cuando soltábamos una lágrimas. No se preocupe, yo soy de su edad y  crecí con esa cultura.

Nunca he conectado con el Sr. Moratinos, siempre me pareció que no transmitía sentimientos. Verlo llorar me acercó a un ser humano frágil. Como yo.

¿Y sabe lo que pienso? Va a resultar que el Sr. Moratinos ha actuado como un bravo y usted, como un pusilánime. Aunque lo más probable es que ninguna de las dos afirmaciones sean ciertas.

Me parece que cada vez más, su personaje le está ganando la batalla a su persona. Usted decide.