Elecciones al Parlamento Europeo

Enviado por editor, el 20/05/2014 - 02:00
Elecciones al Parlamento Europeo

 

por Enrique Egea, Director Executive MBA, Director General de ENAE Business School y Director Gerente de la Fundación Universidad Empresa de la Región de Murcia 

 

El día 25 de mayo tienen lugar las elecciones al Parlamento Europeo y la elección de los diputados se hace de forma directa por la población de cada país que integra la Unión Europea. El procedimiento de elección directa pretende acercar a los ciudadanos a sus representantes en el Parlamento, no alcanzando el éxito deseado según mi opinión. La principal razón es que el Parlamento Europeo se ve como lejos y los votantes toman sus decisiones como si estuvieran ante unas elecciones nacionales en las que pueden castigar a los partidos mayoritarios porque creen que así le envían un mensaje del grado de insatisfacción existente con ellos, aunque, posiblemente, si las elecciones fueran nacionales algunos electores votarían de otra manera.

Uno advierte que es escasa la referencia que hacen los partidos en su campaña electoral a los grandes retos a los que tiene que hacer frente la Unión Europea y cuáles son sus propuestas. Es de reconocer que algunos de los problemas a resolver en el área económica sobre la unión bancaria, integración fiscal y vigilancia macroeconómica y de productividad y competitividad son complejos y no tienen soluciones sencillas dado que los intereses económicos y políticos de los países del norte, centro y sur de Europa no son los mismos y es muy diferente la visión que tienen para su solución tanto para el corto plazo como para el medio y largo plazo. Con mayor razón, no se hará mención a que progresar en el proceso de integración en la Unión Europea entre los diversos países que la forman llevará consigo una pérdida de soberanía nacional en cada uno de ellos.

Los partidos que se presentan a estas elecciones y los políticos que los representan, siguiendo los consejos de sus asesores electorales, llevan a cabo una campaña electoral cercana a los problemas locales, regionales y nacionales, para atraer el voto de la población y llena de “eslogans” dirigidos a los ciudadanos. Cuando los partidos son asesorados en este sentido uno se pregunta y ¿por qué no se habla de Europa y de los problemas graves que surgen en el proceso de integración?. Ante un hecho como éste, uno empieza a sospechar que los posibles votantes están más ocupados en los asuntos que les son cercanos y que les afectan directamente por lo que pueden valorar mejor las propuestas que se hacen y sus repercusiones, que sobre las grandes cuestiones que tiene planteada la Unión Europea y que se inscriben, muchas de ellas, en soluciones a largo plazo.

En muchas conversaciones cuando se habla de la Unión Europea se oyen afirmaciones de que  es conveniente más Europa o que hay que profundizar en la Unión Europea y que ello es necesario para el progreso de los países que la integran. Y ciertamente en mi opinión tienen razón, el proceso de integración de la economía y la política es cada vez más necesario en la Unión Europea dada la creciente globalización. Es conocido por algunos la importancia que ha tenido el Atlántico en el desarrollo de la política y la economía y que el centro económico y político ha residido en algunos países que se encontraban en las riberas de este océano. Sin embargo, también es conocido que el poder económico y político se está desplazando o se ha desplazado ya desde Atlántico al Océano al Pacifico. Los países de Asia tienen unos 4.000 millones de habitantes y los de Europa unos 530, incluyendo Rusia.

Ahora bien, esta idea de la necesidad de progresar en la Unión Europea viene acompañada por las declaraciones de los políticos de todo signo y país de echar la culpa a la Unión Europea de todas las medidas que adoptan los gobiernos nacionales o regionales y no son del gusto de la población, manifestando que son impuestas por la Unión Europea. Este hecho hace que en muchos ciudadanos se produzca una cierta aversión a la Unión Europea. Piensan que nosotros no somos responsables de nada de lo malo que nos ocurre porque todo lo hacemos muy bien,  y que los responsables son otros.

 

La importancia de la Unión Europea es evidente para la mayoría de los ciudadanos europeos. Hay una importante interdependencia entre la política y la economía y no se puede ser importante políticamente sino se es económicamente. Este hecho se puede comprobar día a día. Los países europeos de forma individual han dejado de ser importantes en el contexto mundial y la unión entre ellos, Unión Europea, ha mejorado su potencialidad económica y política. Es cierto que este proceso de integración, que lleva consigo la pérdida de soberanía nacional en beneficio de la Unión, sufre altibajos dado que los intereses y cultura de los países del norte es diferente que la de los países del sur, pero ello no debe ser obstáculo para incrementar este proceso de integración. Un ejemplo actual como la crisis creada en Ucrania sostiene esta opinión. Es fácil comprender que cualquier país de la Unión Europea de forma independiente no tiene poder negociador frente a Rusia y que incluso la Unión Europea, sin el respaldo de EEUU, tendría escaso poder negociador y no se conseguiría que Rusia acepte que sean los propios ucranianos los que democráticamente decidan si prefieren acercarse  al sistema de gobierno y económico contrastado de la Unión Europea o de Rusia en proceso de democratización.