Invertir en formación optimiza nuestra fiscalidad

Nieves Ibáñez Carpena

Por Nieves Ibáñez Carpena, Doctora en ciencias de la empresa, Executive MBA por ENAE Business School y Directora Financiera de la Fundación Universidad Empresa de la Región de Murcia y ENAE Business School, además de profesor asociada del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Murcia y de  ENAE Business School

 
 
En los últimos años nos encontramos con un mercado laboral mas competitivo y que exige cada vez una mayor cualificación, frente al escaso margen de incrementos salariales y a una importante carga fiscal en España que ha provocado pérdidas de poder adquisitivo. En conclusión se cobra menos, se trabaja mas y bajo un mayor nivel de exigencia.
 
La formación constituye sin duda una de las herramientas que puede contribuir a mejorar esta situación. La formación aporta beneficio tanto para el trabajador como para la empresa, ya que para ambos constituye la mejor inversión para enfrentar los retos del futuros. Si bien es cierto que en ocasiones su financiación limita, actualmente contamos con diferentes formulas: bonificaciones en los seguros sociales a través de la Fundación Tripartita, becas, créditos con condiciones especiales a la formación, etc. 
 

Ventajas fiscales de la formación

 
En ocasiones no consideramos otros financiaciones alternativas tales como las ventajas fiscales. Nos referimos a la retribución flexible como herramienta que permite a las empresas optimizar fiscalmente las retribuciones de sus empleados y a estos sustituir parte de su salario en metálico por la contratación de determinados productos y/o servicios que tienen un tratamiento fiscal ventajoso y que les permite incrementar su disponibilidad neta dineraria después de pagar impuestos y gastos personales. 
 
Entre las diferentes posibilidades encontramos la inversión en formación que cuenta con uno de los tratamientos fiscales mas ventajosos al no estar sujeta al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, no contando por tanto con límite alguno siempre y cuando esta venga exigida por las actividades desempeñadas por el empleado o esté relacionada con las características de su puesto de trabajo. Desde el punto de vista jurídico-laboral, la retribución flexible conlleva realizar una novación contractual de la relación laboral, ambas partes acuerdan modificar la composición del sistema retributivo transformando unos conceptos salariales en otros consistentes en retribuciones en especie,  con el límite que establece el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores de que en ningún caso el salario en especie podrá superar el 30 por 100 de las percepciones salariales del trabajador.

Inversión en formación

 

 

 

Beneficios de la inversión en conocimiento. Ejemplo:

 
A continuación podemos ver con un sencillo ejemplo los beneficios que conlleva en cuanto a la reducción de carga fiscal del empleado: supongamos un empleado casado, con 2 hijos, uno de ellos menor de 3 años, con una retribución fija anual de 28.000 euros y contrato indefinido, que flexibiliza su salario en 4.000 euros para invertirlos en formación:
 
Sin Retribución flexible Con Retribución flexible
Retribución fija anual 28.000€ Retribución fija anual 28.000€
Tipo retención 13,47% Inversión en formación 4.000€
Retenciones anuales 3.771,6 € Retribución dineraria neta 24.000€
Retribución dineraria neta 24.228,40 € Tipo de retención 10,55 %
Inversión en formación 4.000 € Retenciones anuales 2.532€
Neto dinerario 20.228,4 € Neto dinerario 21.468 €
  Incremento neto dinerario 1.239,6 €
  Incremento salarial 4,427 %
 
 
Vemos como, sin retribución flexible, la retribución dineraria neta del empleado es de 24,228,40 euros, sobre la que se ha aplicado un tipo de retención del 13,47%. Después del pago de las retenciones (3.771,60 euros) y la inversión en formación (4.000 euros), el neto dinerario del empleado es de 20.228,4 euros.
 
Con retribución flexible, la retribución dineraria neta del empleado es de 24.000 euros, sobre la que se aplica un tipo de retención del 10,55%. Vemos como, de este modo, el neto dinerario del empleado pasa a 21.468 euros, 1.239 euros más que en el caso de sin retribución flexible.
 
Dicho de otro modo, sobre una retribución anual de 28.000 euros, es como si le hubieran incrementado el salario al empleado un 4,427%. De esta forma encontramos una herramienta para optimizar fiscalmente las retribuciones de los empleados en entornos de contención salarial e importantes cargas fiscales de los rendimientos del trabajo. 
 

La formación aumenta la competitividad beneficiando a empresa y trabajadores

 
Por tanto mediante la inversión en formación disponemos de una interesante alternativa para mejorar la eficiencia retributiva, no pagando más sino mejor, a la vez que una formula indirecta de incrementar los salarios de los empleados sin costes para la empresa. Adicionalmente mediante la formación contribuimos al desarrollo de nuestra economía, para ello resulta indispensable que las empresas y los empleados asuman que la formación no es un gasto sino una inversión que contribuye a la mejora de su competitividad. Es una alternativa estratégica para el desarrollo de las organizaciones y de los profesionales, que incide directamente en su crecimiento y que nos hace más competitivos en el mercado. Y es que ya lo dijo Benjamín Franklin "Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios". 
 
 
Nieves Ibáñez Carpena
ENAE Business School

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