Innovación, futuro obligado

Enviado por ENAE, el 29/08/2017 - 02:34

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación

es más importante que el conocimiento”  

                                               Albert Einstein

La importancia de la innovación como fuente de progreso y prosperidad es asumida por todos los españoles que se mueven en el mundo de la empresa, la formación o la investigación en cualquier campo. Desde todas las instituciones se insiste en la necesidad de impulsar la innovación.

Pero también somos conscientes del esfuerzo de organismos y entidades que difunden ideas, aportan métodos, crean foros de intercambio y procuran en su área de influencia que la innovación sea un referente de las empresas en su objetivo de competitividad, buscando respuestas desde una óptica de respuesta a la evolución del mercado y las circunstancias del entorno.

Estas respuestas deben aportar valor a la empresa en forma y fondo adecuados a sus características y a la problemática concreta que la empresa afronta en su mercado. Asimismo, debe facilitar a la empresa soluciones nuevas en cualquier ámbito de actividad, potenciando la capacidad de innovación en cualquiera de los tipos en que ésta pueda manifestarse.

Para ello, la empresa debe analizar con detalle sus capacidades y limitaciones, las circunstancias que condicionan su presencia en el mercado y descubrir las oportunidades que la evolución le brinda.

Estas oportunidades podrán ser aprovechadas por los procedimientos de innovación que permitan desarrollar respuestas rentables, estables y seguras, lo que requiere un esfuerzo sistemático y técnico. 

El éxito de cualquier empresa pasa por el aprendizaje continuo, dispuesta la mente a la observación del entorno, ejercitando la autocrítica y manteniendo una metodología de trabajo que asegure las decisiones, controlando la gestión y analizando los resultados objetivamente. Con ello, la empresa aumenta su competitividad, definida como el anhelo de superación entre iguales.

La competitividades la única respuesta posible para el empresario que desee estar mañana en el mercado. Ganar competitividad en una situación donde desaparecen las barreras, las relaciones entre empresas no tienen límites aparentes, las magnitudes económicas se escapan, los valores conocidos cambian y la evolución es difícil de prever, sólo puede alcanzarse mediante:

  • Un esfuerzo constante de flexibilidad, como capacidad de adaptarse a las distintas circunstancias.
  • Una búsqueda de acuerdos que posibilite, en todas las actividades a desarrollar, un efecto de sinergia como resultado de una unión, siempre superior al que obtendría la suma de los resultados de las diversas partes.

Pero, solo será más competitiva la empresa que actúe desde los siguientes principios:

A) Visión de la empresa comounaorganización estructurada, que asume el riesgo de las decisiones, planifica las acciones a realizar y gestiona la actividad con criterios técnicos.

B) Orientación de las decisiones y acciones a una mentalidad de servicio desde la óptica del cliente, aunque ésta a veces no coincida con la deseada por la dirección.

C) Actitud constante de innovación, de búsqueda, de hacer algo nuevo, como forma de mejora constante de medios, métodos y procedimientos.

D) Aplicación de criterios técnicos en la gestión que permitan obtener resultados eficaces y eficientes en rentabilidad, posicionamiento y participación en el mercado.

Naturalmente, conseguir competitividad requiere preguntarse que está sucediendo. Cualquier empresa puede observar que su mercado presenta cambios en los deseos de los clientes, en los criterios de valor que miden las respuestas que les ofrecen, en las formas de recepción de productos o servicios, en los canales de distribución e intermediación, en los medios de comunicación por los que se informan de la existencia de productos o servicios y sus ventajas, en las formas de pago,…

Buscar la adecuación de la oferta de productos o servicios a las características de la demanda real del grupo de clientes que se desea, es una necesidad ineludible que pasa por aprender a cambiar, a buscar soluciones, a dudar de la viabilidad de lo que hasta ahora parecía inmutable, es decir, a innovar.

Pero la decisión empresarial de innovación necesita de la cobertura de la Administración Pública que ayude a competir en un mundo global con la fuerza que representan los países emergentes. Un ejemplo de este intento de desarrollar el potencial que representa la iniciativa de los emprendedores para llevar al conjunto como una nación de innovación, se manifiesta claramente en el informe “Innovation Nation” del Departament for Innovation, Universities and Skills del Gobierno Británico.

Pero todo cambio no supone una innovación, una innovación solo tiene sentido si aporta valor, cumpliendo dos requisitos:

-          Que sea una novedad, es decir, que la propuesta sea distinta de lo que se venía haciendo.

-          Que sea más útil, es decir, que sea mejor que la situación actual  por un mejor uso de los recursos o una respuesta mas adecuada a la situación dada.

Sin embargo, existen muchas concepciones de lo que significa innovación de acuerdo a los ámbitos donde se pueda aplicar.

  • Desde una visión empresarial, no hay innovación que prospere sin un entorno que la acepte y la estimule. Por tanto, la empresa no puede permitir un enfrentamiento entre los innovadores que buscan nuevas soluciones y los que explotan las soluciones ya consolidadas. La forma de impulsar la innovación es imponer una norma clave: parte del crecimiento de cualquier unidad de negocio debe ser consecuencia de la innovación, convirtiendo en exigencia la orientación a innovar en cualquier ámbito de actuación.
  • De acuerdo al concepto de productividad como cociente entre el resultado que generamos (output) y los recursos que debemos usar para generarlo (input), se puede innovar tanto reduciendo el denominador (disminuyendo los costes de producción), como aumentando el numerador (aumentando el valor percibido de lo que producimos).
  • Desde una visión humana, la innovación es una actividad que requiere básicamente de personas. El innovador es alguien que encuentra soluciones donde otros han visto problemas pero, sobre todo, alguien que arriesga y pone en marcha la idea.
  • La capacidad de innovación tecnológica de un país se apoya fundamentalmente en su esfuerzo de inversión en investigación y desarrollo tecnológico (I+D), en su capacidad de adquirir tecnologías, conocimientos, medios y equipos tecnológicos en el exterior, en el capital humano de que dispone y dedica a la I+D, y en el aprovechamiento que hacen sus empresas e instituciones de las oportunidades que ofrece la globalización de la economía.

Según la encuesta sobre Innovación tecnológica y empresas innovadoras del INE, en 2007 el gasto en I+D era de 13.342 millones de euros, con un crecimiento 12,9% más que en el año anterior, y cifras que cuadruplicaban el gasto privado de una década anterior. Pero el último dato ofrecido por dicha encuesta correspondiente al periodo 2013-15 el gasto en I+D de España ha sido de 13.674 millones de euros, lo que supone solo un crecimiento del 2,5%, manteniendo una cifra de empresas innovadoras del 28,5%. ¿Ha sido la crisis económica la que ha influido en esta evolución o falta una mentalidad clara del valor de la innovación en muchas empresas?

No obstante, el gasto en innovación tecnológica aumentó un 8,3% en los Servicios, sector cada vez mas determinante en la economía española. Se mantiene un leve crecimiento del 3,4% en la Industria, mientras que disminuyó un 13,4% en la Construcción y un 8,5% en Agricultura.

Los expertos consultados ven expectativas futuras negativas en España, en consonancia con la actual crisis y señalan como problemas el reducido número de empresas españolas innovadoras, el poco apoyo del sistema financiero y la escasa orientación de la investigación pública hacia la empresa. Por ello, es clave concienciar a la dirección de toda empresa de la incidencia de la innovación en su evolución futura.