LAS EXPECTATIVAS PARA 2014 Y LA INVERSIÓN

Enviado por editor, el 10/02/2014 - 01:00
LAS EXPECTATIVAS PARA 2014 Y LA INVERSIÓN

 

por Enrique Egea, Director General de ENAE Business School y Director Gerente de la Fundación Universidad Empresa de la Región de Murcia 

 

 

 

 

Hemos comentado con anterioridad la contribución de las exportaciones y del consumo a la salida de la doble recesión experimentada en 2009-2013, y hoy las consideraciones recaen sobre la inversión. Esta variable, en este caso macroeconómica, junto con las anteriores completa el PIB visto desde la vertiente de la demanda. La inversión (o formación bruta de capital) viene a suponer un 25% del PIB y experimenta mayores variaciones que el consumo, es decir, muestra una mayor volatilidad. Cuando su nivel está por encima de este porcentaje la situación económica que se atraviesa es de un notable crecimiento económico y cuando está por niveles del 21% o inferiores, el crecimiento económico del PIB es bajo, o se esta inmerso en una estimable crisis económica. La inversión es una variable que cuando aumenta, suele hacerlo después de las mejoras que se producen en el saldo neto de exportaciones y es el antecedente de mayores tasas de crecimiento económico. Haremos una diferenciación entre la inversión privada y la pública que depende de las administraciones públicas, porque las razones por la que se hace una u otra son distintas.

 

Primero, la inversión privada está influenciada por el tipo de interés y puede comprobarse que cuando éste es bajo las empresas invierten mayores cantidades de dinero que cuando es alto. La razón reside en que, por una parte, los costes financieros de la inversión acometida son bajos al ser bajo el tipo de interés y, por otra, en que los criterios financieros que adoptan las empresas para invertir se cumplen con mayor facilidad si los tipos de interés son bajos que si son altos. 

 

Segundo, el nivel de utilización de la capacidad productiva también influye en el las decisiones que toman las empresas para mantener o aumentar sus inversiones. La utilización de la capacidad productiva en los momentos actuales en España en la mayor parte de las empresas se encuentra por debajo del 70%, con la excepción de las que tienen una parte importante de la producción destinada a la exportación. Este hecho es consecuencia de la atonía que muestra el consumo en el mercado nacional. También es fácil de comprobar que en estos años el nivel del PIB real es claramente inferior al PIB potencial en la economía española. Por lo tanto, cuando es baja la capacidad de producción utilizada los aumentos de pedidos a las empresas pueden ser satisfechos con la instalación existente y hasta que no pase la capacidad de producción de la empresas del 80%, aproximadamente, no es fácil que éstas emprendan inversiones nuevas que generen crecimiento económico.

 

Tercero, la facilidad en la consecución de los préstamos bancarios influye de forma notable en que las empresas acometan nuevas inversiones, porque si no se conceden carecen de la financiación que necesitan. Por tanto, mientras las instituciones financieras no den préstamos a las empresas es muy difícil que aumente la inversión del sector privado. Hasta ahora ha sido elevada la escasez de crédito para las empresas y se espera que en el 2014 aumente las disponibilidades y concesión de crédito para las pequeñas y medianas empresas, aunque no mucho.

 

Cuarto, las expectativas empresariales son muy importantes a la hora de que los empresarios decidan acometer inversiones. En las expectativas empresariales influyen tanto los datos que tengan sobre la previsible evolución del mercado como las emociones. En muchas decisiones empresariales, en contra de lo que se cree, las emociones influyen de forma muy notable.

 

Quinto, la situación financiera por la que atraviesen las empresas, su nivel de endeudamiento, tesorería, valoración de los activos y, otras, condicionan que acudan a la financiación bancaria u otro tipo de financiación para llevar a cabo inversiones. Muchas empresas siguen procediendo al desapalancamiento o reducción del endeudamiento contraído, por lo que difícilmente pueden acometer inversiones.

 

La inversión pública es decidida por las administraciones públicas. Son conocidas la inversiones públicas en infraestructuras como, ferrocarril, carreteras y autovías, puertos y aeropuertos, infraestructura energética, hidráulica, etc. Lo que ha sucedido con la recesión económica, que conduce a un elevado déficit público coyuntural, además del estructural, es la necesidad de reducir dicho déficit público. Ante esta situación la política que se suele adoptar es, por una parte, la disminución del gasto público y, por otra, el aumento del ingreso público o impuestos. La disminución del gasto público se ha llevado a cabo recortando, principalmente las inversiones públicas, que es el gasto que se considera más productivo. La reducción de las inversiones públicas no ayudan a los aumentos de productividad y competitividad. Ahora bien, cuando se decide llevar a cabo las inversiones públicas debe tenerse en cuenta el previsible resultado del índice coste-beneficio, es decir, la oportuna valoración del coste que suponen y del beneficio esperado que producen, lo que no se ha practicado con muchas de ellas a la vista de los resultados que han producido. Son numerosas las inversiones públicas que han supuesto una mala asignación del gasto público (derroche de dinero), por ejemplo, relativas al AVE, autovías y autopistas, desalinizadoras, etc., etc.

 

En resumen, no se atisba un importante aumento de la inversión privada a partir de las consideraciones manifestadas, a excepción del sector exportador, ni tampoco de la pública, dado el déficit público existente, que debe seguir una senda de disminución. Teniendo en cuenta estos hechos, se deduce que la economía española puede pasar un extenso período antes de alcanzar una buena tasa de crecimiento económico.