Amortizaciones: Aspectos financieros y fiscales.

Enviado por José Antonio Ec..., el 01/02/2021 - 04:31

 

¿Qué es la amortización del inmovilizado y cuáles son sus funciones?

 

Introducción a la Amortización

El significado de la expresión “amortización” adolece de polisemia, ya que con el mismo término se denominan conceptos diversos, lo que origina alguna confusión. Con el término “amortización” se hace alusión a varios significados no siempre coincidentes, siendo los más importantes (pero no únicos) los siguientes:

a) Financiero: la progresiva reducción de un préstamo o empréstito.
b) Económico y contable: la dotación como gasto de una parte de un activo o inversión que refleje su depreciación.
c) Fiscal: el ajuste de la base imponible del impuesto sobre beneficios de actividad económica (Impuesto sobre Sociedades; IRPF) por “amortización fiscal”.

Vamos a referirnos a los conceptos b y c, y a las relaciones entre ambos.

Definición de la amortización de bienes de inversión

La amortización desde el punto de vista económico es el reflejo contable de la depreciación técnica o económica de un bien de inversión, mediante el cual se va llevando periódicamente como gasto a la cuenta de resultados de la empresa una parte del valor de dicho activo, durante su “vida útil”, de manera que al final de la misma tal valor se haya recuperado, o lo que es lo mismo, quede “amortizado” o contabilizado por su valor residual, es decir, el valor de un inmovilizado al final de su vida útil.

Lo importante es darse cuenta de que este proceso contable supone, en primer lugar, la imputación en la cuenta de resultados de un gasto (la “dotación a amortizaciones”) que minora el resultado de la empresa. Pero no supone una salida de tesorería, ni minoración del llamado cash flow, por lo que es una forma de recuperación financiera de la inversión realizada.

 

Contabilizando el valor residual de un bien

 

 

Amortización en el Impuesto de Sociedades

Como es sabido, existen diferentes métodos de amortización, cuya utilización preferente depende de varios factores tecnológicos y económicos en los que no vamos ahora a detenernos, y que cada empresa debe adoptar según sus circunstancias técnicas y económicas.

La cuestión es que este proceso no es del todo libre. La autoridad tributaria - Hacienda en definitiva - limita las dotaciones a amortización de inversiones que la empresa puede realizar en cada ejercicio fiscal, ya tales dotaciones al reducir el resultado contable de la empresa reducen también la Base imponible del Impuesto de Sociedades o del IRPF y por ende la cuota a pagar por tal impuesto.

Para que la dotación sea considerada por Hacienda como “gasto fiscalmente deducible” exige que se realicen con unos métodos y dentro de límites y coeficientes máximos y mínimos establecidos en la normativa del Impuesto sobre Sociedades. Esta normativa se ha modificado a partir del 01/01/2015 por la Ley 27/32014 del Impuesto sobre Sociedades, en la que se establece una nueva tabla de coeficientes de amortización lineal. Las dotaciones que no se conformen a estas normas pueden no ser reconocidas por Hacienda como fiscalmente deducibles, aunque existe la posibilidad de pactar un plan de amortización ad hoc en ciertos casos.

 

Amortización libre o acelerada ¿Qué es y cuando aplicarla?.

Se denomina “amortización fiscal libre o acelerada” a la libertad de amortización en varios supuestos, que permiten reducir la base imponible del Impuesto sobre Sociedades (y en el IRPF en caso de empresarios individuales), y por tanto el impuesto a pagar. Esta amortización se aplica a activos afectos como actividades de I+D; inversiones de las sociedades laborales, pequeñas inversiones, y sobre todo a las “Empresas de Reducida Dimensión” (ERD) que son aquellas cuya cifra neta de negocio no supera 10 millones de euros.

En las ERD existen dos posibilidades:

  • Amortización acelerada de nuevas inversiones, multiplicando por 2 los coeficientes lineales máximos según tablas (1,5 para activos intangibles”).
  • Amortización libre de inversiones ligadas a creación de empleo, de un máximo de 120.000 euros multiplicado por el incremento neto de plantilla de trabajadores en los doce meses anteriores, con mantenimiento de otros 24 meses.

Se puede aplicar tanto a inversiones en activos fijos adquiridos como a los que se operen en régimen de “leasing”.

Es importante reseñar que las amortizaciones libres o aceleradas no se contabilizan como gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias, ni afectan directamente al resultado de la empresa. La misma sigue amortizando contablemente según su plan de amortización de activos. Las amortizaciones libres o aceleradas se realizan mediante ajustes negativos y positivos en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades, que al modificar o diferir el importe del impuesto a pagar da lugar contablemente a una diferencia temporaria (“Impuesto Diferido o Anticipado”).