Agromark, los nuevos retos de la agroindustria.

Enviado por ENAE, el 29/01/2021 - 09:24

Agromark, la hortofrutícola que sobrevivió al fuego. 

¿Quiénes somos?

Ignacio Doménech, consejero delegado de la firma hortofrutícola Agromark, lidera una empresa con un volumen de ventas por encima de los 80 millones de euros, lo que la sitúa entre las mayores compañías productoras y exportadoras del sector en la Región. Pese a su experiencia positiva y el carácter optimista marca de la casa tras superar un incendio que en 2012 estuvo a punto de arruinar a la empresa, el CEO de Agromark augura un negro futuro para los agronegocios en el campo de Cartagena.

Las razones serían la falta de agua y las restricciones impuestas al sector como medidas de protección al Mar Menor. En opinión de Ignacio Doménech, unas imposiciones de carácter político, y no medioambientales, que están demonizando a los productores en la zona.

El CEO de Agromark ha participado este jueves 28 de enero en una webinar organizada por ENAE Business School en la que ha analizado el caso de éxito que representa su empresa.

El origen de la firma está en 1984, fundada por Antonio Doménech, padre de los actuales tres propietarios, los hermanos Ignacio, Alfonso y Carlos. En sus inicios se especializó en la producción y la exportación de brócoli al Reino Unido.

La actual compañía tiene su origen en 1996 constituyendo una sociedad con la británica Marshall’s, que una década después vendió su participación a otra firma británica también y que tras una ampliación de capital dejó a los hermanos Doménech con apenas el 5% del capital.

Una mala gestión de los socios mayoritarios llevó a Agromark al borde de la quiebra y la familia Domenech se vio obligada en 2011 a adquirir el 100% de la compañía.

Entre tanto, los tres hermanos ya se habían caracterizado por aplicar innovaciones a los sistemas de producción. Fueron de los pioneros que comenzaron a empaquetar en el campo, a abrir una gama de producción ecológica e inaugurar unas instalaciones modélicas en el campo de Cartagena.

Técnicos de la agroindustria

Un incendio en 2012 redujo a cenizas los almacenes, cuando aún no se habían repuesto de los créditos que solicitaron para comprar el 95% de Agromark y aplicar continuas mejoras en sistemas de producción e instalaciones.

Nuevamente tuvieron que reinventarse y afrontar nuevas inversiones en maquinaria para el campo y en nuevas cámaras.

Precursores de la tecnología agrícola

Otro momento importante en la trayectoria de Agromark fue la diversificación de la producción ampliando la oferta hacia las nectarinas, los albaricoques y las cerezas. Lo importante fue también cuando en 2016 deciden abrir una delegación en el Reino Unido y vender directamente a los supermercados británicos desde su plataforma logística en Boston, lo que permitía estrechar lazos con los clientes y evitar intermediarios.

En 2018 fueron nuevamente pioneros en robotizar el control de calidad, el corte y el empaquetado de brócoli con maquinaria netamente española. Destaca Ignacio Doménech que estos procesos les ha permitido reducir del 60 al 20% el espacio para la manipulación del producto, ganando el resto para la fase de frío, lo que permite reducir a menos del doce horas el tiempo que trascurre desde la recolección hasta cargar la mercancía para su exportación.

Precisamente al mercado exterior destina Agromark por el encima del 90% de su producción, especialmente a Inglaterra, que recibe el 49% de los productos.

Si bien Europa importa la mayoría del brócoli, la lechuga iceberg y el apio de Agromark, otro importante mercado son los países del Golfo Pérsico, que reciben unos 400 contenedores al año distribuidos desde una empresa filial constituida en Dubai.

En cuanto empleo, la empresa con sede en Dolores de Pacheco emplea diariamente una media de mil personas, el 65% de ellas de origen marroquí. “Porque los españoles no quieren trabajar en el campo pese a la alta tasa de desempleo” y a los altos salarios “que pagamos en Agromark”, En su caso en torno a los 1.500 euros mensuales para una jornada laboral de 40 horas semanales, señala Ignacio Doménech.