La diferencia entre RSC y Marketing con causa

Enviado por Pedro Juan Mart..., el 29/11/2017 - 10:47

La sociedad en la que vivimos reclama empresas cada vez más preocupadas por el entorno en el que operan, tanto a nivel social como medioambiental. Resulta por ello imprescindible determinar el nivel de concienciación e implementación de este tipo de políticas dentro de las empresas. Actualmente la sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de proteger y conservar el planeta, por lo que defiende acciones que fomenten el consumo responsable y que sean consecuentes con los principios fundamentales, como son los derechos humanos.

Siguiendo estas motivaciones, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) engloba las políticas empresariales que defienden una línea de actuación enfocada a que las empresas contribuyan a la mejora de la sociedad. De este modo, es importante que desde las compañías se realicen esfuerzos para llevar a cabo actividades que mejoren determinados comportamientos sociológicos, sin esperar nada a cambio por ello. Estas acciones «desinteresadas» en lo que se refiere a la respuesta esperada tras su realización se enmarcarían dentro del área del marketing social, enfocado a conseguir una ventaja competitiva, un valor superior que ofrecer al consumidor que mejore tanto su bienestar como el de la sociedad en su conjunto. 

Una empresa responsable persigue un equilibrio de tres consideraciones a la hora de fijar las políticas de marketing: los deseos del consumidor, las utilidades de la empresa y los intereses de la sociedad. Así pues, antes de la aparición del concepto de "marketing", las empresas basaban sus decisiones fundamentalmente en conseguir utilidades a corto plazo, hasta que comenzaron a comprender la importancia de satisfacer los deseos del consumidor en un horizonte temporal mayor, momento en el que el marketing surgió.

Asimismo, dado que vivimos en la "Era de las Comunicaciones", los consumidores están cada vez más informados acerca de este tipo de actividades, lo que provoca que muchas empresas decidan destinar parte de sus recursos a informar a la población sobre ellas, así como a difundir la sostenibilidad de sus acciones empresariales mediante campañas de marketing social. Hoy en día no existe únicamente la preocupación por "limpiar la imagen" dentro del sector que se pueda ver más afectado por la actividad de la empresa, sino que lo que se pretende es conocer si existe una verdadera implicación por su parte con el desarrollo social en sus actuaciones tanto dentro de la compañía como con el conjunto de la ciudadanía (Madueño et al., 2014).

Las empresas son conscientes de la importancia de reinvertir, en la medida de lo posible, parte de los beneficios empresariales al entorno. Estos beneficios no hay que entenderlos solo en su vertiente financiera, sino que se trataría de compartir recursos no estrictamente económicos, como pudieran ser tiempo, buenas prácticas, espacios, etc. Por este motivo las decisiones de esta naturaleza se toman desde la dirección de la empresa, de modo que