Controller, la excelencia del profesional

Enviado por ENAE, el 22/01/2021 - 09:46

 

¿Qué es un Controller?

Podría definirse como el responsable de un departamento encargado de la planificación estratégica, formando parte del cuerpo directivo y bajo las órdenes del director general su misión es cumplir con los objetivos empresariales, teniendo poder de decisión y ejerciendo el control y supervisión de las distintas áreas: productiva, financiera, compras…

Cuando la cualificación profesional o la acreditación formativa no es suficiente para evitar la lucha competitiva por un empleo, se hace indispensable una formación superior o específica que nos permita colocarnos a la cabeza entre nuestros competidores.

En el mundo empresarial encontramos una serie de ocupaciones que presentan alta demanda laboral, entre las que destacan las siguientes:

 Estos expertos en gestión de costes, estrategia, análisis de datos o en cadenas de suministros no conocen el desempleo. Su figura irrumpió recientemente en la empresa y se han convertido en indispensables, incluso en las pymes.

Las funciones de un Controller

Entre las funciones de un controller destacan la coordinación de equipos y procesos para optimizar los recursos: financieros, humanos, marketing, compras, ventas…

Además, es fundamental que tenga una visión global de todos los departamentos, de las cadenas de suministros, de los canales de ventas y, muy especialmente, del producto que reclama el cliente para obtener el máximo rendimiento de la empresa. Es decir, es capaz de maximizar los recursos y funciones.

Su papel no tiene porqué estar reservado al director de la empresa o del departamento. El reconocimiento de controller puede asumirlo el financiero o el ingeniero de producción con una formación específica que le permita vincularse al mundo empresarial. Ahí se abre la oportunidad para este tipo de perfiles profesionales, estando los controllers entre los más demandados por el mercado laboral.

 

              

Controller y tecnología

En un alocado mundo económico en el que cada día vamos incorporando nuevos términos para redefinir conceptos, el de controller es uno de ellos. Otro es la tecnología disruptiva. Ambos, en este caso, van unidos.

Hemos tratado de definir que es el controller (controlador sería su traducción en castellano) y ahora veremos cuál es su ligazón con la tecnología disruptiva. Esta última es la que pretende una ‘ruptura’ en una actividad realizada mediante métodos tradicionales para su renovación radical. Por tanto, el controller sería aquél responsable de analizar sistemas, elaborar nuevas estrategias y, finalmente, aplicarlas con el fin de mejorar la producción, las finanzas o el marketing… entre otros muchos departamentos en los que esta figura se ha convertido ya en indispensable.

¿Cómo formar a un controller? 

¡Ah! Aquél empleado con mayores deseos de mejorar, el más implicado, el más involucrado en la empresa, el que presente mayores pretensiones o quien crea que puede aportar más conocimientos y con interés por ello es un firme candidato a ser formado. Para ello solo se requiere voluntad.

Hace tiempo que las escuelas de negocio descubrieron esta necesidad de las empresas e inmediatamente aportaron su experiencia en la formación de estos profesionales. Ofrecen programas ejecutivos y otros cursos en diferentes modalidades sobre control de gestión y analíticas de datos con herramientas de vanguardia para que el alumno pueda desarrollar una visión innovadora de su empresa o en aquella en la que aspira a incorporarse. Se trata de crear líderes en gestión, capaces de afrontar situaciones críticas o de incertidumbres. Dotados de capacidades para asumir los retos que se le puedan presentar.

Las empresas demandan personal formado para que guíen el camino hacia su máximo desarrollo y este personal es el más demandado y, en consecuencia, será de los mejores remunerados (los salarios medios de los controller superan los 50.000 euros).

Los cursos se dirigen a graduados, licenciados o directivos de las características ya señaladas (involucrados y con ganas de aprender), con una mente abierta y talentos que podrán utilizarse en beneficio de la compañía.